lunes, 14 de febrero de 2011

Aprenda de los expertos del corazón


Son miles las circunstancias que podrían arruinar una relación o impiden concretarla. Por eso es válido acudir a los postulados de autores que brindan luces en el camino hacia la felicidad

MARIELA DIAZ ROMERO

En la vida contemporánea, signada por transformaciones permanentes y existencias consumidas por el afán del progreso, rentabilidad y estrés, no hay nadie que no se haya visto afectado por las dificultades que hieren al amor. Ya sea porque se está en una relación consolidada que se desea preservar o porque se han sufrido los embates que han impedido su concreción, todos los seres humanos, en algún momento, han buscado dispositivos de ayuda. Literatura, filmes, series de televisión, consultorios de psicología son herramientas válidas a las que se puede recurrir al tratar de encontrar respuestas que expliquen la extrañeza que subyace en el acto de amar.

Bushnell o lo que ellas quieren. La novelista y creadora de la columna “Sex and the City”, germen de la serie televisiva homónima que durante cuatro años se mantuvo a la cabeza del rating en HBO, es una representante de lo que algunos llaman chic lit o literatura para chicas.

Los relatos de Candace Bushnell sobre cuatro amigas solteras, que buscan el goce permanente y destacar en los círculos más trendy de la ciudad de Nueva York, cautivaron a un público, sobre todo, femenino. En esta atracción por la vida de Carrie Bradshaw y sus amigas existe una gran dosis de identificación. ¿Pero qué se proponía la autora de Los diarios de Carrie? En una entrevista a Diarioperfil.com.ar, Bushnell dijo: “Las mujeres han cambiado enormemente y se dieron cuenta de que les hace bien tener una carrera, hablar sobre sexo y decidir qué relación quieren tener con un hombre”.

De alguna forma, la ex columnista de The New York Observer sintetizó los anhelos de muchas mujeres que al pisar los 30 años de edad, luego de haber alcanzado la profesionalización y la independencia económica, sentían un cierto “malestar” con su soltería. Las andanzas, las tragedias, los amoríos y las expectativas de hacer pareja de las cuatro amigas de Sex and the City son también los deseos de cualquier treintañera, llena de ideales.

Pero por alguna razón Bushnell expresó que a las niñas se les siguen contando mentiras: “Cuando te cases y tengas hijos, eso llenará completamente tu vida”.

La trilogía de Walter Riso. De sus 21 libros publicados, Deshojando margaritas, Los límites del amor y La fidelidad es mucho más que amor son considerados la trilogía del corazón del terapeuta de origen argentino radicado en Colombia.

En su visita a Venezuela, en septiembre del año 2008, http://www.walter-riso.com/ declaró a El Nacional que sus libros no eran de autoayuda, sino de divulgación psicológica. Que no pretendía dar “los cinco pasos para ser feliz”, sino colocar la psicología al alcance de todos para que esa mayoría pudiera desarrollar su potencial y llevar estilos de vida más saludables. Y es que uno de los postulados de Riso es que se puede amar de una forma “sana” sin pasar por sufrimientos innecesarios ni confundiéndolo con el apego, al que considera la antítesis del amor y el peor enemigo de las relaciones de pareja. Este aprendizaje implica un proceso, toma de decisiones e involucra a la voluntad.

He aquí un abreboca para adentrarse en su literatura: “Si crees que el amor lo justifica todo y que amar es tu principal fuente de realización, el amor se convertirá en una obsesión y no serás capaz de renunciar al afecto o a tu pareja cuando debas hacerlo”.

Ni eterno ni omnipotente. El deseo más generalizado de las parejas es que su unión sea estable, duradera y sólida. Y si bien es cierto que el amor es un sentimiento eterno no es tan cierto que el enamoramiento, como estado fisiológico-emocional del ser humano, lo sea. Así lo explica la psicóloga venezolana Cristina Valarino, con más de 20 años de experiencia como terapeuta de parejas, que refuerza la opinión de los expertos según la cual todo enamoramiento tiene fecha de caducidad.

Refiere que si una relación de pareja, a través de la que se pretende formar una familia, se basara casi exclusivamente en el amor, “se está adjudicando a esa futura familia algo que tal vez no suceda. El amor no lo puede todo, el amor es un estado que viene y se va. El amor es un aspecto, la comunicación es otro y lo económico es otro. Es importante, pero no único”.

Vale la pena preguntarse cuáles son esos otros aspectos que acompañan a ese sentimiento universal, mas no unívoco. Virtudes como tolerancia, respeto, comunicación, fidelidad son claves en la supervivencia del amor. Ellos también conforman lo que la psicóloga clínica considera es la “plataforma de la relación”.

En su experiencia como terapeuta, señala la importancia del sostén que esa pareja reciba. “Las parejas, y especialmente las familias constituidas, deberían tener padrinos que protejan y sostengan la relación, porque en el duro transitar de dos personas que trabajan, tienen hijos, hogar, gastos, compromisos, ocurren a menudo ‘accidentes’ que no siempre se saben sobrellevar. Estos padrinos muchas veces son los ‘abuelos’, quienes sin formación profesional, pero con inmenso amor y buenas intenciones, fortalecen los quehaceres de las parejas jóvenes”.

Esto sumado a los valores, configuran esa plataforma. Sobre la comunicación, uno de los aspectos más manoseados por su engañosa y aparente facilidad, pero fundamental en la superación de las crisis, Valarino dice que para lograr que sea efectiva y trascendente se necesita aprender varias cosas: “Por ejemplo, a analizar una situación cuando ambos están dispuestos a encontrar la solución, no cuando pelean, discuten y resbalan sobre el mismo tema sin llegar a una solución”.

¿Qué hacer cuando sólo existen gritos, reproches y discusiones? Para que estas situaciones se alivien es preciso reconocer el error y empeñarse en no volver a cometerlo. “Evitar este paso, que implica asumir la responsabilidad por la propia conducta, lo interpreto como comunicación defectuosa”, dice. Aunque sea engorroso es necesario porque “cuando uno o ambos, a sabiendas de que hubo errores, que producen dolor, se niega a pedir disculpas y por el contrario intenta argumentar para excusarse de lo que hizo, hago serios esfuerzos para que ambos asuman la responsabilidad por sus conductas defectuosas. Cuando no se logra, no hay avance terapéutico”.

Y concluye Valarino: “Es necesario aprender a lidiar con los conflictos y quedarse en silencio si no hay respuestas a muchas de las preguntas difíciles que se puedan establecer. Darse pautas, descanso y tiempo para cerrar heridas ayuda a crear puentes de enlace en las crisis”.

(Artículo publicado el 10 de febrero de 2011 en Suplemento Especial Día de los Enamorados, encartado en El Nacional, Caracas, Venezuela)